El presidente estadounidense, Donald Trump, ha informado a su círculo cercano que Elon Musk, uno de sus aliados más significativos en la Casa Blanca, planea dar un paso al lado en las próximas semanas. Aunque esta decisión sería un cambio en la dinámica entre ambos, Trump se ha mostrado satisfecho con el trabajo de Musk al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental, entidad encargada de implementar recortes federales. Fuentes anónimas indicaron que Musk no se alejará completamente del ala presidencial, manteniendo un rol más informal como asesor y participando ocasionalmente en eventos oficiales.
La relación entre Trump y Musk ha comenzado a ser cuestionada, especialmente tras los resultados adversos en recientes elecciones para un juez del Supremo de Wisconsin, en las que el magnate había invertido considerablemente. A pesar de que Musk había destina alrededor de 20 millones de dólares a apoyar al candidato conservador Brad Schimel, su derrota se interpretó como un revés para la administración Trump, que ya enfrenta crecientes protestas por los recortes que han afectado a miles de empleados federales y agobiado a los distritos de congresistas republicanos. La tensión ha generado un aumento en los ataques hacia vehículos y concesionarios de Tesla, complicando aún más la situación del ejecutivo en el actual panorama político.
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