La figura del fideicomiso, una herramienta legal que promete proteger patrimonios y facilitar la gestión sucesoria, se encuentra poco desarrollada en España. A pesar de su creciente uso en el ámbito internacional, especialmente en países anglosajones, la legislación española y una cultura financiera aún en construcción dificultan su adopción. Notarios y expertos en planificación patrimonial advierten que, mientras los fideicomisos pueden ofrecer ventajas fiscales y de protección familiar, su implementación requiere un conocimiento profundo de la normativa vigente y un adecuado asesoramiento legal, lo que limita su uso a grandes capitales.
El fideicomiso permite a una persona designar a un fideicomisario para gestionar ciertos bienes hasta que se cumplan condiciones acordadas, lo que lo convierte en una alternativa a los testamentos tradicionales. Sin embargo, los economistas destacan la complejidad de su fiscalidad: los fideicomisos puros y de residuo presentan diferencias clave en la responsabilidad tributaria, lo que puede influir en la decisión de su uso. Aun así, el interés en esta figura va en aumento, ya que permite a los propietarios tener control sobre la conservación y transmisión de su patrimonio, especialmente en casos donde los beneficiarios sean jóvenes o necesiten protección específica.
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