El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Sigüenza ha dictado una decisión significativa en el caso de una menor de cuatro años que, tras el fallecimiento de su madre, había estado bajo el cuidado de su familia materna. La entrega de la niña a su padre, que estaba prevista para el 25 de julio, ha sido suspendida de manera inmediata. En su lugar, se ha otorgado la custodia de forma provisional a su hermano mayor, quien había solicitado medidas cautelares ante el juzgado. Esta decisión busca priorizar el interés superior de la menor, garantizando su bienestar mientras se establece un régimen de visitas que facilite la relación con su padre.
Aunque el padre conserva la patria potestad, que le permite tomar decisiones sobre la educación, salud y otros aspectos relevantes en la vida de la niña, se ha enfatizado la necesidad de colaboración activa entre él y la familia materna. Además, se ha estipulado que el padre deberá proporcionar una pensión alimentaria para la pequeña. El juzgado ha solicitado informes periódicos de los profesionales de Servicios Sociales para evaluar la evolución de la menor y la participación de ambas partes en su bienestar, reafirmando así su compromiso con el interés fundamental de la niña en este proceso.
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