Las tensiones en torno al programa nuclear iraní han escalado, con Teherán rechazando categóricamente cualquier acercamiento del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para inspeccionar sus instalaciones dañadas, en respuesta a las insinuaciones de Estados Unidos de llevar a cabo revisiones nucleares. En un contexto de negociaciones realizadas en Suiza, el portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Esmail Baqaei, desmintió encuentros con el director general del OIEA, Rafael Grossi, y afirmó que no existen protocolos para tal inspección. La negativa se produce mientras Washington prevé el retorno inmediato de los inspectores, aunque Baqaei aseguró que Irán mantiene su compromiso con el Tratado de No Proliferación Nuclear y seguirá los procedimientos habituales.
El desacuerdo con el OIEA se intensificó tras una resolución de su Junta de Gobernadores, propuesta por Estados Unidos y varios aliados europeos, que insta a Irán a declarar sus reservas de uranio enriquecido. La moción ha sido vista por Irán como una maniobra política, criticando a aquellos que la apoyaron y elogiando a Rusia, China y Níger por su oposición. Las tensiones reflejan un panorama complejo donde las negociaciones continúan, aunque el acuerdo preliminar entre Washington y Teherán aún no concreta cambios en el programa nuclear iraní ni en las políticas de sanciones o despliegue militar de Estados Unidos, manteniendo una postura de statu quo durante las conversaciones en curso.
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