Las recientes lluvias de marzo han activado una serie de alertas en Castilla-La Mancha, donde el Gobierno regional ha emitido mensajes de alarma a los ciudadanos en siete ocasiones debido a las crecidas de los ríos Tajo y Alberche. En respuesta a la situación, se han celebrado veinte reuniones del Centro de Coordinación Operativa, se suspendieron las clases en varias escuelas cercanas a las zonas afectadas y se realizó el desalojo de un centro educativo en Arcicóllar. A pesar de las acusaciones de un “efecto Mazón” o de una posible exageración en las medidas de prevención, la portavoz del Gobierno, Esther Padilla, afirmó que los protocolos de alerta no han sufrido cambios.
La reacción de la población ha evolucionado, y los mensajes de advertencia se reciben con mayor aprecio tras los trágicos eventos de inundaciones en Valencia y otros lugares. Padilla destaca que, a diferencia de situaciones anteriores donde estos avisos podrían haber sido considerados molestos, hoy en día los ciudadanos valoran la prevención y consideran estos avisos como una ayuda crucial. La portavoz reconoció que la comunidad está viviendo un periodo de intensa actividad meteorológica adversa, lo que ha incrementado la conciencia y la aceptación de las alertas emitidas por las autoridades.
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