La madrugada del jueves fue testigo de una oleada devastadora de ataques del Ejército ruso contra Kiev, dejando un saldo de 27 muertos y más de 90 heridos, según informaron las autoridades ucranianas. El gobernador de Kiev, Timur Tkachenko, comunicó que los esfuerzos de rescate continúan en el distrito de Darnytsia, donde aún buscan supervivientes entre los escombros. Más de 500 rescatistas y equipos especializados han sido desplegados para enfrentar las secuelas de estos bombardeos. A pesar de los intentos del sistema de defensa antiaérea, 25 misiles balísticos y una docena de drones impactaron en varios puntos estratégicos de Ucrania.
El ataque masivo, descrito por el Ministerio de Defensa ruso como una respuesta a presuntos atentados ucranianos en territorio ruso, ha sido condenado por líderes mundiales. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, homenajeó a las víctimas y solicitó urgentemente a sus aliados internacionales la provisión de más sistemas de defensa. En un comunicado, Zelenski subrayó la necesidad de contraatacar los ataques con un mejor desarrollo de capacidades antibalísticas. Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, condenó enérgicamente los bombardeos, destacando la violación del Derecho Internacional Humanitario y llamó a un alto el fuego inmediato. Los ataques se produjeron poco después de que Zelenski advirtiera sobre posibles ofensivas rusas masivas, basándose en inteligencia recibida.
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