El mercado global del petróleo enfrenta una nueva ola de incertidumbre tras los recientes ataques de Israel y Estados Unidos en Irán. Como respuesta, la Guardia Revolucionaria iraní amenazó con atacar cualquier barco que cruce el crítico estrecho de Ormuz, una arteria vital por donde circula aproximadamente el 20% del petróleo mundial. Esta situación ya ha provocado un alza en los precios del crudo, con el Brent alcanzando los 80,34 dólares por barril y el West Texas Intermediate (WTI) subiendo a 73,25 dólares. Los futuros de las Bolsas europeas anticipan caídas, reflejando el nerviosismo del mercado ante una posible escalada de tensiones, mientras que el precio del gas y el oro también experimentan incrementos.
El estrecho de Ormuz es esencial para el flujo de petróleo y gas desde el Golfo Pérsico hacia el resto del mundo, siendo punto de salida para exportaciones de grandes productores como Arabia Saudí y Qatar. En 2024, los volúmenes que cruzaron este estrecho representaron una significativa parte del comercio mundial de petróleo, con un impacto notorio en mercados asiáticos como China e India. A pesar de esto, países como España mantienen una dependencia limitada de esta ruta gracias a su diversificación energética. Sin embargo, un cierre prolongado del estrecho podría tener consecuencias graves para la economía global, poniendo en jaque los suministros energéticos y el comercio internacional.
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