En un movimiento que intensifica la tensión en el sur de Líbano, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, confirmó el inicio de una operación para destruir los puentes sobre el río Litani. La acción busca interrumpir el supuesto uso de estas infraestructuras por parte de las milicias de Hezbolá para trasladar armas y combatientes. Según Katz, esta medida se enmarca dentro de una estrategia para crear una zona de exclusión entre el sur del Líbano y el norte de Israel, siguiendo un modelo similar al de Rafá en la Franja de Gaza. El primer ataque sobre el puente de Qasmiya, decisivo para la comunicación en el sur libanés, fue ejecutado con éxito según fuentes israelíes, lo que obligó al Ejército libanés a evacuar la zona en un contexto de creciente hostilidad.
Mientras la operación militar avanza, la respuesta internacional se hace más urgente. El primer ministro libanés, Nauaf Salam, convocó una reunión de seguridad de emergencia para abordar las consecuencias de la incursión israelí, incluyendo el desplazamiento forzado y las amenazas a la seguridad en Beirut y otras regiones. En términos más contundentes, el presidente libanés Joseph Aoun advirtió sobre una posible invasión israelí total y pidió la intervención de la ONU, denunciando los ataques como un intento de desconectar el sur del país. El llamado a la comunidad internacional busca prevenir más violaciones y resguardar la integridad territorial de Líbano, en un momento donde la estabilidad regional parece cada vez más comprometida.
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