El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, anunció que las grandes petroleras Chevron, Shell, Repsol y ENI incrementarán sus inversiones en Venezuela tras una reunión con el presidente Donald Trump. Wright reveló en Fox News que estas compañías planean «elevar de inmediato» sus operaciones, respaldadas por una inversión que alcanzará los 100.000 millones de dólares. Esta decisión surge tras la intervención militar estadounidense y la captura del presidente Nicolás Maduro, lo que ha abierto nuevas oportunidades para revitalizar la industria petrolera en el país suramericano. Sin embargo, el director de Exxon, Darren Woods, expresó escepticismo al considerar a Venezuela «ininvertible», aunque Wright calificó esta opinión como «atípica» y destacó el interés de otras empresas por regresar.
El anuncio se da en un contexto de desafíos, con analistas expresando dudas sobre el plan de Trump debido a la infraestructura obsoleta de Venezuela y la incertidumbre política tras la designación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada, quien tiene vínculos con el exlíder Hugo Chávez. Ante estas circunstancias, Trump ha declarado una «emergencia nacional» para proteger los ingresos petroleros en cuentas del Tesoro estadounidense, previniendo reclamos de acreedores internacionales. Este movimiento busca asegurar el control de la rentabilidad petrolera a pesar de los 60 arbitrajes que enfrenta Venezuela desde el 2000 por expropiaciones, que totalizan cerca de 30.000 millones de dólares de su deuda internacional.
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