El Síndrome Ovárico Metabólico Poliendocrino (SOMP), anteriormente conocido como síndrome de ovario poliquístico (SOP), sigue envuelto en mitos y desinformación, especialmente en lo que respecta a su impacto sobre la fertilidad. Contrariamente a las creencias populares, el SOMP no equivale a infertilidad absoluta. La doctora Pilar Alamá, experta en el tema, resalta que muchas mujeres con este diagnóstico logran concebir de manera natural. Un cambio en la nomenclatura busca reflejar mejor una condición que abarca aspectos hormonales, metabólicos y reproductivos, más allá de la simple presencia de «quistes en los ovarios». La doctora recalca que no todas las pacientes experimentan obesidad o resistencia a la insulina asociada con el SOMP y que el tratamiento debe adaptarse a las circunstancias individuales de cada mujer, teniendo en cuenta qué componente del síndrome es predominante.
Más allá de los mitos, el enfoque del tratamiento para el SOMP no se limita a la fecundación in vitro. La medicina reproductiva ofrece varias opciones, adaptándose a las características personales y médicas de cada paciente, como su edad, tiempo intentando concebir y condiciones de salud específicas. Según Alamá, es fundamental personalizar el abordaje, que puede incluir desde mejoras en el estilo de vida y la inducción de ovulación hasta técnicas avanzadas de reproducción asistida, dependiendo del caso particular. Además, subraya que considerar la congelación de óvulos como una respuesta automática al diagnóstico de SOMP no es necesario, sino que debe analizarse según factores como la edad y el deseo de postergar la maternidad. La especialista enfatiza que el mensaje clave es que el SOMP no impide a las mujeres cumplir su sueño de ser madres, siempre que el tratamiento sea adecuado a sus necesidades.
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