El Museo Reina Sofía de Madrid rinde homenaje al controvertido artista argentino Alberto Greco con una ambiciosa retrospectiva que repasa su intensa y breve trayectoria artística. Activista cultural por excelencia, Greco marcó la escena del arte contemporáneo con su espíritu indomable y su enfoque pionero del arte de acción o «happening». La exposición, comisariada por Fernando Davis, cuenta con más de 200 obras, incluyendo piezas provenientes de prestigiosos museos como el Instituto Valenciano de Arte Moderno y el Patio Herreriano de Valladolid. El recorrido abarca desde sus primeros trabajos en Argentina hasta sus provocadoras actividades en España, entre las que destaca una singular performance en un vagón de metro en Madrid.
Greco, nacido en Buenos Aires en 1931, rompió moldes no solo con su arte, sino con su vida misma. Viajero empedernido, recaló en París donde alternó diversas ocupaciones, entre ellas la prostitución, antes de reafirmar su estilo informalista en su tierra natal. En su obra, Greco buscó «dinamitar el buen gusto burgués», promoviendo un arte en contacto directo con la realidad circundante. Su estancia en España dejó huella con happenings innovadores y colaboraciones con figuras como Antonio Saura y Manolo Millares. El artista, siempre desafiante, puso su toque final a su legado dibujando «Esta es mi mejor obra» antes de su muerte en 1965, cerrando así una vida tan transgresora como su obra.
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