El Espanyol dio un paso significativo hacia su aspiración europea al vencer al Celta de Vigo en Balaídos por la mínima diferencia. En un partido marcado por el equilibrio y escasas oportunidades de gol, la acción decisiva llegó en el minuto 86 cuando Kike García cabeceó un córner ejecutado por Edu Expósito, asegurando la victoria para el equipo catalán. A pesar del dominio de posesión del Celta, liderado por Borja Iglesias en ataque, el equipo local no logró traducir su control en goles, principalmente debido a la falta de dinamismo en el medio campo y la sólida defensa del Espanyol.
El encuentro ofreció momentos de tensión, como el penalti anulado tras una jugada confusa revisada por el VAR, y algunas oportunidades aisladas de peligro, incluyendo un disparo cercano al poste de Bryan Zaragoza. Durante el segundo tiempo, el Celta incrementó su intensidad, pero no consiguió capitalizar su esfuerzo. La entrada de Kike García revitalizó al Espanyol, quebrando la resistencia celeste con su gol crucial. La respuesta del Celta fue ineficaz, limitada a un cabezazo de Starfelt en una falta lateral, reflejando su carencia de creatividad en un final que les deja sin opciones claras en el ataque.
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