El Barça sufrió una nueva derrota en la Euroliga al caer 75-80 contra el Hapoel IBI Tel Aviv, despidiendo así su cuarta debacle consecutiva en el torneo. El partido se jugó en un Palau Blaugrana sin público debido a las medidas de seguridad por la visita israelí. La ausencia del calor de la afición se hizo notar especialmente al no poder revertir la falta de conexión en la cancha. Las lesiones han mermado al equipo de Xavi Pascual, especialmente con la baja de Nico Laprovittola y la pérdida de Tornike Shengelia por problemas musculares de última hora. A pesar del esfuerzo de Tomas Satoransky, que llevó el peso del equipo, el acierto desde el perímetro fue escaso y las malas decisiones sumaron obstáculos.
Desde el inicio, los locales tuvieron chispazos de control con una defensa destacada de Miles Norris y Myles Cale. Sin embargo, el Hapoel fue imponiendo su ritmo paulatinamente. Daniel Oturu brilló, marcando el área interna y desencadenando una racha que allanó el camino para los visitantes. Aun con el intento de reacción liderado por Kevin Punter y un renacer de Will Clyburn, el Barça se topó con un muro defensivo que no logró superar. El complejo desafío de remontar, enturbiado por decisiones arbitrales controvertidas, dejó al equipo catalán más próximo a su agotamiento que a la búsqueda de una milagrosa recuperación, situándose peligrosamente 17-14 y complicando sus perspectivas de playoffs.
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