En un giro inesperado en la política británica, Morgan McSweeney, el principal asesor del primer ministro Keir Starmer, renunció debido a su participación en el polémico nombramiento de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos. Mandelson, destituido en septiembre, había sido vinculado con el financiero estadounidense y convicto Jeffrey Epstein, lo que generó una oleada de críticas y solicitudes de dimisión hacia McSweeney. En un comunicado, McSweeney admitió que su consejo al primer ministro fue un error que dañó al partido laborista y al país, y aceptó la responsabilidad por las consecuencias del nombramiento. A pesar de los llamados a su dimisión, McSweeney se mostró firme en su apoyo a Starmer, destacando su esfuerzo por reconstruir la confianza y restaurar los estándares públicos.
La controversia ha avivado las tensiones políticas en Reino Unido, con el SNP y el Partido Verde pidiendo también la renuncia de Keir Starmer. Según una encuesta de Opinium, el 55% de los ciudadanos opina que el primer ministro debería dejar su cargo, aunque Starmer ha declarado su intención de permanecer en su puesto. Mientras la Policía investiga a Mandelson por alegaciones de filtración de información confidencial en 2009, varios ministros han salido en defensa de Starmer, y la salida de McSweeney podría proporcionarle un respiro temporal en medio de la tormenta política.
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