Un trágico accidente ferroviario ha sacudido a España, con el descarrilamiento de un tren Iryo y un posterior choque con un convoy de Renfe en la localidad de Adamuz, Córdoba. El siniestro, que se produjo a las 19:39 horas, ha dejado un saldo de al menos diez muertos y 25 heridos graves entre los más de 300 pasajeros que viajaban en ambos trenes. Los servicios de emergencia, incluidos vehículos de Apoyo Logístico y UVIs móviles, se han desplegado rápidamente para asistir a las víctimas. Además, estaciones clave como Atocha y Málaga han permanecido abiertas para alojar a aquellos afectados que no pudieron continuar sus viajes. La circulación ferroviaria de alta velocidad entre Madrid y Andalucía ha sido suspendida hasta nuevo aviso.
Las reacciones no se han hecho esperar. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y otras autoridades han expresado su apoyo y están coordinándose con los equipos de rescate para mitigar las consecuencias del desastre. En tanto, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado el impacto como «terrible», y se ha mantenido en constante comunicación para actualizar la situación de las víctimas. Líderes políticos de distintas facciones, como Alberto Núñez Feijóo y Yolanda Díaz, también han mostrado su solidaridad con los afectados y agradecido la rápida respuesta de los servicios de emergencia. A medida que avanza el recuento de daños, la nación entera se mantiene expectante y solidaria ante las víctimas de esta tragedia ferroviaria.
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