La Comisión Europea ha propuesto una ambiciosa Ley de Vivienda Asequible que busca proporcionar un marco regulatorio claro y seguro para que las autoridades puedan intervenir en el mercado inmobiliario, especialmente en zonas afectadas por la crisis de vivienda. Este reglamento permite específicamente restringir el alquiler turístico y la compra de viviendas no destinadas a la residencia habitual. La ley introduce el concepto de «zona bajo tensión de vivienda», que puede ser declarada si el costo medio de la vivienda es al menos ocho veces la renta disponible per cápita y muestra un incremento significativo en la última década. Estas áreas podrían estar sujetas a restricciones si se demuestra que estas actividades han impactado la disponibilidad y los precios de la vivienda.
Aunque la ley ha sido recibida positivamente por su potencial para reducir la incertidumbre regulatoria y proteger a las comunidades más afectadas, también ha sido objeto de críticas por no abordar aspectos estructurales, como los alquileres de larga duración y la normativa de construcción. Sin embargo, la Comisión ha subrayado la importancia de adoptar «planes de aceleración de la vivienda» que fomenten el uso eficiente del suelo y la reconversión de edificios. Además, resalta la necesidad de aprovechar los instrumentos financieros europeos para fortalecer el sector de la construcción, garantizando que el acceso a una vivienda digna se mantenga como un derecho fundamental para todos los ciudadanos europeos.
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