En una noche tensa, los misiles iraníes impactaron el sábado en las ciudades israelíes de Arad y Dimona, dejando más de un centenar de heridos y evidenciando un aparente fallo en los sistemas de defensa antiaérea de Israel. En Arad, un misil balístico causó 68 lesiones y daños significativos en diversas edificaciones. Con el Hospital de Soroka en alerta, ambulancias y helicópteros fueron desplegados para trasladar a los heridos, diez de los cuales están en estado grave. La situación en Dimona, localidad cercana al crucial Centro de Investigación Nuclear del Neguev, fue similar, con al menos cincuenta personas heridas y el colapso de una estructura en la zona, sin que se detectaran niveles anormales de radiación según el Organismo Internacional de la Energía Atómica.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó el ataque como una «tarde muy difícil» y reiteró el compromiso de su gobierno de enfrentar a sus adversarios. El incidente en Dimona, tras el bombardeo del centro de enriquecimiento de uranio en Natanz, elevó las tensiones en la región. Las autoridades militares de Israel están investigando la falla en la interceptación de los misiles, mientras que el OIEA, a través de su director general Rafael Grossi, instó a la moderación en las cercanías de instalaciones nucleares. A pesar de otro ataque reportado en Eilat, los sistemas de defensa interceptaron con éxito los misiles, evitando más daños. Estos eventos subrayan un clima de creciente incertidumbre en el siempre volátil Medio Oriente.
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