En un contexto de decreciente consumo de vino, los expertos del sector buscan nuevas estrategias para captar compradores. En el Basque Culinary Center, referentes como Alberto Ruffoni y Sarah Jane Evans debatieron soluciones prácticas. La importancia de una etiqueta atractiva es clave, ya que influye en las decisiones de compra hasta en un 90% de los casos dentro de un supermercado. Evitando términos sobreutilizados como «innovación» y «tradición», sugieren etiquetas en varios idiomas y con elementos visuales específicos para cada mercado, como dorados y rojos para China. Además, las bodegas deben aprovechar el entorno digital; una estrategia de marketing efectiva en redes sociales y una presencia destacada en internet son esenciales para estar en la mente del consumidor y facilitar compras online.
Otro desafío es conectar con las nuevas generaciones, que asocian el consumo de vino con el autocuidado y modas saludables. En lugar de promoverlo como una bebida saludable, los expertos aconsejan asociarlo con momentos de disfrute personal, rompiendo con lo cotidiano. Innovaciones como el vino en lata o tapones de rosca facilitan su consumo en diversos escenarios, desde conciertos hasta excursiones. Por otro lado, simplificar los catálogos de productos puede ayudar a las bodegas a comunicar su oferta de manera más eficaz, apostando por un enfoque de menos es más. La inteligencia artificial y el análisis de datos emergen como herramientas útiles para orientar estrategias de marketing, aunque el reto principal sigue siendo conservar la autenticidad y singularidad del vino.
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