El Gobierno de Castilla-La Mancha ha expresado su descontento con el nuevo modelo de financiación autonómica propuesto por el Ejecutivo central, calificándolo de «impuesto y regresivo». Según el consejero Juan Alfonso Ruiz Molina, la iniciativa fue acordada únicamente con Cataluña, permitiendo que esta comunidad exprima sus necesidades al Ministerio de Hacienda, mientras que las demás regiones quedaron excluidas del proceso de diálogo. Ruiz Molina critica que lo acordado no considerará las necesidades de todas las comunidades, y señala que el modelo parece más una repartición de la riqueza nacional que una solución real para sufragar los costes de los servicios públicos a nivel regional.
Además, el consejero considera que el modelo favorece a las comunidades con mayor capacidad tributaria, como Cataluña, permitiéndoles contar con más recursos para mejorar sus servicios públicos, en detrimento de regiones con menor capacidad económica. En este sentido, denuncia que Castilla-La Mancha seguirá recibiendo una financiación por debajo de la media nacional. Ruiz Molina también ha lamentado la falta de transparencia del Gobierno central, asegurando que la única información disponible son los dossieres de prensa divulgados tras la comparecencia de la ministra de Hacienda, Montero, ante los medios de comunicación.
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