La Copa de África de 2025 se ha consolidado como un escenario vibrante de talento, donde Marruecos y Senegal emergen como los gigantes del continente. Ambas selecciones han brillado con luz propia, integrando un ‘once ideal’ en el que el portero marroquí Yassine Bounou destaca como uno de los mejores del mundo. Durante el torneo, Bounou reafirmó su habilidad en los penaltis, recordando su actuación en 2022 contra España y recientemente ante Nigeria. La defensa se compone de centrales de primer nivel, como Nayef Aguerd de Marruecos, quien después de su paso por la Real Sociedad, ha liderado una defensa casi impenetrable. Junto a él, Moussa Niakhate de Senegal y Calvin Bassey aportan su fortaleza física y técnica, convirtiéndose en piezas clave de sus respectivas selecciones.
El centro del campo también ha tenido su cuota de protagonismo con Neil El-Aynaoui como revelación. El especialista en el equilibrio de la Roma ha desplazado a su compañero Sofyan Amrabat, asegurando el control de la medular para Marruecos. En ataque, Brahim Díaz del Real Madrid ha sido decisivo, destacando por su capacidad para aprovechar los espacios. Ademola Lookman, desde la mediapunta con Nigeria, ha renacido con actuaciones sobresalientes. En los carriles, Hakimi y Amad Diallo, recuperado de una lesión con el PSG y el versátil marfileño respectivamente, han brillado intensamente. En la delantera, la presencia letal de Victor Osimhen junto a Sadio Mané, el núcleo del espíritu senegalés, ha sido crucial. Finalmente, el arquitecto de este extraordinario equipo, el técnico Walid Regragui, ha elevado a Marruecos a un nivel envidiable en el panorama continental.
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