El terremoto de magnitud 7,7 que devastó el centro-norte de Birmania ha dejado al menos 200 muertos y más de 730 heridos, según la junta militar que actualmente gobierna el país. Las cifras fueron confirmadas por el portavoz del régimen, Zaw Min Tun, quien, en un inusual llamado a la ayuda internacional, subrayó la gravedad de la situación. El epicentro del seísmo se localizó a 10 kilómetros de profundidad, cerca de Mandalay, y su impacto se sintió hasta en Tailandia. El jefe de la junta, Min Aung Hlaing, agregó que las cifras de fallecidos podrían aumentar y detalló que las regiones más afectadas incluyen la capital Naipyidó y las áreas circundantes.
El desastre ha intensificado la crisis humanitaria en un país ya sumido en el conflicto tras el golpe de Estado de 2021, que llevó a una semianarquía. En respuesta a los daños, las autoridades birmana han declarado el estado de emergencia en seis regiones afectadas. En Tailandia, el fenómeno sísmico también causó estragos, con al menos cuatro muertos y numerosas personas atrapadas tras el colapso de un edificio en obras. Los servicios de emergencia en ambos países han comenzado a responder a la catástrofe, mientras la comunidad internacional prepara su apoyo.
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