El martes pasado, la administración de Donald Trump emitió un comunicado en el que se confirma que Flávio Bolsonaro, senador brasileño y miembro de una conocida familia política de Brasil, junto con su familia, serán acogidos en Estados Unidos, tras haber abandonado su país de origen después de una derrota en las elecciones presidenciales contra Luiz Inácio Lula da Silva. La noticia, anunciada por un alto funcionario del gobierno de Trump que prefirió permanecer en el anonimato, indicó que el Departamento de Estado estadounidense concederá visados a los Bolsonaro, a pesar de que sus pasaportes fueron cancelados por la Policía Federal de Brasil. Esta situación se da en el contexto de una orden judicial que obligaba a Bolsonaro a entregar sus pasaportes como parte de una investigación en curso sobre presunta corrupción.
La decisión de permitir la entrada de Bolsonaro a Estados Unidos generó controversia, dado que sobre él pesa una prohibición de salida de Brasil establecida por el juez del Tribunal Supremo Alexandre de Moraes. Esta orden se emitió apenas un día después de que Flávio perdiera las elecciones y se le ordenó la entrega inmediata de sus documentos de viaje. Además, la familia Bolsonaro enfrenta varias investigaciones judiciales en su país, incluyendo una condena a 27 años de prisión para Jair Bolsonaro, el padre de Flávio, por intento de golpe de Estado. A pesar de la polémica, Eduardo Bolsonaro, hermano del senador y exdiputado, ya se encuentra en Estados Unidos, citando su permanencia como una medida para protegerse de lo que describe como persecuciones judiciales. Mientras tanto, Trump, quien mantiene una relación cercana con la familia Bolsonaro, calificó las elecciones brasileñas de «fraudulentas», aunque reconoció que no tiene autoridad para intervenir en asuntos de Brasil.
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