En el estadio Carlos Belmonte, la pasión por el fútbol se mantuvo viva a pesar de la frustración creciente en la afición del Albacete. El encuentro contra el Córdoba fue una montaña rusa de emociones para los seguidores manchegos. A pesar de un arranque prometedor con gol de Álex Rubio en los primeros segundos, el Albacete no pudo capitalizar sobre las oportunidades generadas en la primera mitad. La presión ofensiva inicial no se tradujo en una ventaja sólida debido a la actuación del VAR y oportunidades desaprovechadas, lo que dejó la sensación de que el equipo podría haber asegurado un resultado más favorable antes del descanso.
Sin embargo, el panorama cambió en la segunda parte. El Córdoba efectuó cambios estratégicos que revitalizaron su juego, logrando empatar y, posteriormente, tomar la delantera gracias a un error defensivo del Albacete. Este giro desgastó la moral del equipo local, provocando lesiones y agotamiento visible en sus filas, reflejados en la grada con un coro de desaprobación hacia el entrenador Alberto González. Las esperanzas de una remontada se desvanecieron con los últimos compases del partido, dejando a los aficionados locales pidiendo cambios urgentes en una temporada que, hasta ahora, se presenta cuesta arriba para los manchegos.
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