En un intenso duelo en la segunda semifinal de la Supercopa Endesa, el Barcelona logró imponerse por la mínima al Valencia Basket, con un marcador de 86-87. El partido, celebrado el sábado, fue una batalla titánica en la que el equipo dirigido por Aleksander Sekulic se mantuvo dominante en el rebote, obteniendo una ventaja máxima de diez puntos gracias a un juego colectivo destacable, donde once de los doce jugadores anotaron. Justin Robinson fue una figura clave con 17 puntos, mientras que Olivier Nkamhoua contribuyó no solo con 10 puntos, sino también con 12 rebotes valiosos. A pesar de esto, el Valencia, liderado por TJ Shorts y Kameron Taylor, quienes aportaron 17 y 23 puntos respectivamente, no se rindió y llegó a empatar el juego a pocos segundos del final. Un desesperado intento de triple desde el campo de Dylan Osetkowski casi logra la hazaña de la remontada, pero el balón se estrelló en el aro, sellando así el pase del Barça a la final.
El encuentro, que significó una reedición de la final de la Liga Endesa, vio a dos equipos renovados y con estrategias distintas sobre la cancha del Olímpic. La escuadra catalana, rejuvenecida y más física, logró recuperarse a pesar de la ausencia de algunos jugadores clave, mientras que el Valencia Basket, con diez nuevas incorporaciones, no pudo contar con el recién fichado Nikola Mirotić. Al final, el empuje de la energía azulgrana y la habilidad táctica de Sekulic marcaron la diferencia, dejando al Barça con el reto de enfrentarse al Asisa Joventut en la final, con el objetivo de conseguir su séptimo título de la Supercopa, el primero desde 2015. Este desenlace asegura un emocionante derbi catalán para disputar el trofeo, en una competición que ha mostrado la capacidad de superación y la calidad del baloncesto español.
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