El incendio forestal en Ayna, que comenzó el martes por la tarde, llevó a los equipos de extinción a una situación desafiante debido a las cambiantes condiciones meteorológicas. A pesar de que inicialmente el siniestro mostró una evolución favorable gracias a una noche refrescante y sin viento, el martes por la noche permitió una respuesta rápida por parte del personal, evitando la evacuación de la vecina localidad de la Sarguilla. El alcalde, Juan Ángel Martínez, destacó el alivio de no tener que desplazar a los residentes, mientras que la disminución de efectivos presentes al día siguiente generó un cauteloso optimismo sobre la extinción definitiva del fuego.
Sin embargo, las esperanzas de un control total se vieron desafiadas por el aumento de temperaturas y la reaparición del viento, lo que forzó un leve incremento de las fuerzas sobre el terreno. La delegada de Desarrollo Sostenible, Llanos Valero, subrayó la prudencia del dispositivo al no declarar el incendio totalmente controlado, concentrando los esfuerzos en evitar rebrotes. Por su parte, los incendios en Liétor y Tobarra, que también afectaron la provincia de Albacete el mismo martes, fueron extinguidos con éxito en las horas siguientes. Con una previsión de temperaturas elevadas y vientos moderados, la situación meteorológica continúa siendo un factor crucial en las tareas de prevención y control en la región.
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