Agatha Christie, la célebre maestra del crimen, continúa siendo una de las autoras más leídas y admiradas a cincuenta años de su fallecimiento. Con su habilidad para crear personajes complejos y tramas llenas de intriga, Christie exploró el lado más oscuro de la naturaleza humana a través del acto del asesinato. Su capacidad para tejer relatos en los que individuos aparentemente comunes ocultan secretos oscuros ha capturado la imaginación de generaciones. Hercule Poirot y Miss Marple, sus detectives más icónicos, son ejemplos de perfección detectivesca, analizando y resolviendo crímenes con perspicacia implacable.
El legado de Christie va más allá de la página impresa, extendiéndose a series, películas y videojuegos que demuestran la vigencia de sus relatos. Su vida, tan rica en anécdotas como sus novelas, incluye el misterioso episodio de su propia desaparición, un evento que, irónicamente, podría haber sido extraído de sus libros. Nacida en una familia acomodada en Torquay, Christie enfrentó múltiples rechazos antes de alcanzar el éxito con «El misterioso caso de Styles». Su matrimonio con el arqueólogo Max Mallowan le permitió recorrer el mundo, lo que nutrió su obra con escenarios exóticos y envenenamientos que tanto deleitan a sus lectores y desafían a los forenses. La esencia de su genialidad reside en su habilidad para manejar la intriga y los giros inesperados, haciendo de cada novela un desafío para el lector.
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