La Junta de Gobierno del Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura conmemora 46 años de funcionamiento del trasvase, aunque su presidente, Lucas Jiménez, expresó inquietud ante la inminente modificación de las reglas de explotación anunciada por la ministra para la Transición Ecológica. Jiménez advierte sobre la inestabilidad de la cuenca del Segura y la posibilidad de que las nuevas regulaciones resulten en una reducción significativa de los envíos de agua, generando preocupación entre los regantes. En contraste, el presidente de Murcia, Fernando López Miras, defendió la infraestructura como esencial para la vida de millones, argumentando que hay suficiente agua disponible, aunque mal distribuida entre las cuencas hidrográficas de España.
El Gobierno de Castilla-La Mancha rechaza cualquier retroceso en la gestión del trasvase y se pronuncia a favor de la modificación de las reglas actuales que limitan las derivaciones hacia el Segura. La directora de la Agencia del Agua en la región, Montserrat Muro, sostiene que las normas vigentes han perpetuado un nivel de llenado bajo en los embalses, lo que ha afectado la seguridad hídrica en los municipios ribereños. Por su parte, Borja Castro, presidente de la Asociación de Municipios Ribereños, calificó el tiempo del trasvase como un periodo de «ruina, éxodo y empobrecimiento», destacando la necesidad de priorizar la salud del río y la sostenibilidad de la región, alertando sobre el impacto negativo en las comunidades locales y la agricultura.
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