El campo español se movilizó masivamente el pasado 29 de enero, en lo que se ha denominado el «SuperJueves», reivindicando la unidad y determinación del sector agroganadero frente a una crisis palpable. Más de 30.000 personas y 15.000 tractores se concentraron en más de 30 provincias, superando incluso las inclemencias del temporal Kristin, para exigir medidas que protejan el futuro de la agricultura y ganadería en España y Europa. Las asociaciones ASAJA, COAG y UPA encabezaron las protestas, que se desarrollaron en un clima de respeto y solidaridad, con el apoyo de ciudadanos preocupados por la seguridad alimentaria y la viabilidad de explotaciones agrarias familiares afectadas por decisiones políticas y acuerdos comerciales desfavorables.
El acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur centró las críticas, sobre todo por la falta de reciprocidad y la competencia desleal que podrían afectar a sectores claves como el vacuno, los cítricos y la apicultura. A esto se suman las preocupaciones por los crecientes costos de producción y la burocracia asfixiante. Además, las cláusulas espejo, esenciales para igualar los estándares de producción entre Europa y Sudamérica, fueron otra demanda clave de los manifestantes, respaldados por datos que evidencian las deficiencias en los controles europeos. En paralelo, el ministro de Agricultura, Luis Planas, defendió la aplicación del acuerdo y negó que los productos importados vayan a tener controles menos estrictos. La movilización continuará el 11 de febrero, con una nueva tractorada en Madrid, mostrando la persistente presión del sector por un cambio urgente en las políticas agrarias actuales.
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