España ha manifestado su descontento ante Italia por la convocatoria de una reunión previa a la cumbre europea sobre competitividad, organizada junto a Alemania y Bélgica. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, optó por no asistir a este encuentro, al que acudieron líderes de toda la UE y la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen. Según fuentes de Moncloa, España envió su malestar a Italia, argumentando que este tipo de reuniones paralelas socavan los principios fundamentales de la Unión. Las críticas de España apuntan especialmente a Italia y su primera ministra, Giorgia Meloni, al ser los iniciadores de estas reuniones, aunque Alemania y Bélgica también participaron activamente.
A pesar de su descontento con estos encuentros informales, España mantiene su compromiso con las discusiones sobre la competitividad europea en la cumbre a 27, en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas con Estados Unidos y China. España apoya medidas para agilizar la toma de decisiones dentro de la UE y fomentar la producción nacional bajo el sello ‘Made in Europe’. El objetivo es impulsar las industrias locales y establecer condiciones justas para la inversión extranjera, como salarios dignos y transferencia de tecnología. Estas acciones buscan fortalecer a Europa frente a los desafíos económicos y comerciales globales, priorizando una política comercial que sea ambiciosa y pragmática.
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