El fallecimiento de Eduardo Salinas, expresidente de la Audiencia Provincial de Albacete, ha dejado una profunda consternación en el ámbito judicial. Salinas, quien dedicó más de 15 años de su vida a liderar esta entidad, perdió la batalla contra el cáncer esta mañana. Sus colegas y amigos, como el magistrado José García Bleda, destacan su carácter educado y detallista, recordando que Salinas no solo ocupó su lugar en las cortes, sino también en el corazón de la comunidad albaceteña. José Ramón Solís, magistrado y amigo de Salinas, lo describió como un hombre amable y culto, dejando un vacío irremplazable tanto personal como profesionalmente.
Eduardo Salinas nació en 1949 en Valencia, y su vocación por la justicia se vio influenciada por su legado familiar. Ingresó en la carrera judicial en 1977, desempeñando diferentes cargos antes de asumir la presidencia de la Audiencia Provincial de Albacete en 1998. Durante su gestión, se destacó por fomentar la cercanía y el diálogo entre magistrados y jueces de la provincia. Pedro Benito López Fernández, juez decano de Albacete, recordó su dedicación a la enseñanza y su esfuerzo en organizar actividades para intercambiar criterios judiciales. Salinas deja un legado de compromiso y cercanía que será difícil de olvidar en la judicatura albacetense. Su funeral se celebrará hoy en el Tanatorio Municipal de la ciudad.
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