Esta mañana, las calles de la ciudad se vistieron de color y alegría con la esperada Batalla de Flores, un evento que marca el calendario festivo local. A partir del mediodía, 60 carrozas, representando a 150 asociaciones, comenzaron su recorrido desde la emblemática plaza de Gabriel Lodares, transitando por vías principales como Tesifonte Gallego y la plaza del Altozano, hasta concluir en la plaza de la Catedral. Los asistentes disfrutaron de un espectáculo vibrante, en el que los trajes tradicionales, especialmente el de espigador, fueron protagonistas. Antonio Piqueras, un habitual de estas festividades, destacó la accesibilidad del traje de espigador, convirtiéndolo en el preferido entre los participantes, no solo por su sencillo y económico diseño, sino también por su importancia cultural en la región.
El ambiente festivo fue enriquecido por interminables lluvias de confeti y serpentinas, que llenaron de vida cada rincón al paso del desfile. Según Pablo Tomás, miembro de la Asociación La Galera, la generosidad del Ayuntamiento al proporcionar toneladas de confeti aseguraba que la alegría no decayese en ningún momento del evento. Para los niños, como Mario Hervías Luis, próximo a cumplir 12 años, la Batalla de Flores se convirtió en un momento mágico y preferido, donde la diversión de lanzar confeti supera a otras festividades locales. El evento transcurrió sin incidencias, resaltando la eficaz organización y el entusiasmo colectivo que caracteriza a esta colorida tradición.
Leer noticia completa en La Tribuna de Albacete.






