El Real Madrid recuperó su esencia en el césped del Santiago Bernabéu al vencer al Sevilla por un contundente 4-1, en un encuentro donde el talento del joven turco Güler brilló con luz propia. Tras una serie de partidos carentes de claridad y cohesión en el juego, José Mourinho optó por un cambio en su formación que resultó determinante. Güler, quien fue finalmente situado en el centro del campo, dio fluidez y sentido al juego merengue, logrando que las virtudes de jugadores como Mbappé y Diomande, cerca de su mejor versión, resplandecieran. El daño acumulado en los encuentros anteriores contra equipos como el Atlético de Madrid y el Elche quedó atrás, cuando el equipo mostró juntas las piezas de un puzle que por fin encajaba.
La reconfiguración táctica, que incluyó el desplazamiento de Valverde a la banda derecha, permitió a un Real Madrid más creativo y menos predecible desarmar al Sevilla. Con Güler en la medular, el equipo ya no sólo se defendía de golpes de suerte, sino que imponía su ritmo y estilo. El gol inicial de Güler, con un elegante disparo con la zurda, abrió el camino a una serie de aciertos goleadores que no sólo cimentaron la victoria, sino que disolvieron las dudas y tensiones acumuladas en semanas recientes. Con su actuación, el equipo dejó de lado las controversias al final del encuentro, centrándose exclusivamente en el juego y preparando el ánimo con miras al Clásico contra el Barcelona.
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