El conflicto entre Irán e Israel marca el inicio de su cuarta semana con un incremento en la intensidad de los ataques. Durante la madrugada, Israel lanzó un conjunto de bombardeos en Teherán, cuyo objetivo, según el ejército israelí, eran instalaciones clave relacionadas con el desarrollo y almacenamiento de misiles balísticos iraníes. Las represalias iraníes no se hicieron esperar; un misil alcanzó la ciudad central israelí de Rishon Lezion, causando daños materiales significativos, pero sin pérdidas humanas reportadas. Mientras tanto, en la costa iraní del Mar Caspio, un ataque resultó en la trágica muerte de una familia, aumentando la tensión en la región.
Paralelamente, la Guardia Revolucionaria de Irán continúa su ofensiva contra bases con presencia estadounidense en Oriente Medio, operaciones que describen como parte de una estrategia de erosión gradual. Kuwait, Arabia Saudí e Irak han sido testigos de estos ataques, que se caracterizan por el uso de drones y misiles pesados. En el sur de Líbano, las fuerzas israelíes también intensificaron su ofensiva terrestre, lo que ha resultado en la muerte de varios milicianos de Hezbolá. La situación en Beirut sigue siendo tensa, con nuevos bombardeos reportados, aunque aún no se han confirmado víctimas. En este escenario de escalada bélica, ambas naciones se mantienen firmes en sus acciones, complicando las posibilidades de diálogo y resolución pacífica.
Leer noticia completa en La Tribuna de Albacete.

