El incendio que se desató este viernes en la Bisbal d’Empordà, en la provincia de Girona, ha arrasado aproximadamente 1.800 hectáreas hasta las 20:45 horas, de acuerdo con los datos preliminares proporcionados por los Agents Rurals. Un abrumador 95% del terreno afectado es forestal y el restante corresponde a áreas agrícolas, siendo el macizo de les Gavarres el más perjudicado, con un 97% del fuego prolongándose sobre este. La situación ha requerido una respuesta urgente, con 53 dotaciones terrestres y 11 unidades aéreas activadas, además de la solicitud de ayuda a la Unidad Militar de Emergencias (UME). Varios municipios han sido confinados como medida de precaución mientras los equipos continúan sus labores para controlar el voraz avance de las llamas.
El potencial destructivo del incendio se estima en 10.000 hectáreas, lo que ha elevado las alarmas entre la población local y los cuerpos de emergencia. Desde las primeras horas de la mañana, equipos de bomberos han estado luchando incansablemente para contener el fuego, sin embargo, las condiciones del terreno y el clima han complicado sus esfuerzos. La comunidad local sigue los acontecimientos con preocupación, mientras se toman medidas para asegurar la seguridad de las familias afectadas y minimizar el impacto ambiental. El continuo despliegue de recursos y la estrecha colaboración entre distintas organizaciones de emergencia subrayan la gravedad de la situación, dejándose sentir una fuerte determinación por evitar que el fuego cause más devastación.
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