En un contexto marcado por la fuerte demanda y la insuficiente oferta, el mercado inmobiliario español alcanzó nuevas cimas en 2025, con aumentos notables en el precio y la compraventa de viviendas. Según datos del Consejo General del Notariado, los precios se incrementaron en un 7,5 %, mientras que las transacciones subieron un 4,4 %. El precio medio del metro cuadrado llegó a 1.902 euros, superando el máximo histórico de la burbuja inmobiliaria de 2007. Este fenómeno se acompaña de un repunte del 13,7 % en la concesión de préstamos hipotecarios, reflejo de una demanda firme pero en clara competencia con un suministro inadecuado que complica el acceso para ganancias medias y bajas.
A pesar de esta bonanza en cifras, el panorama no está exento de sombras. Los notarios reportan un estancamiento en las operaciones más recientes, e incluso algunas caídas, ante la incapacidad del mercado para soportar continuas subidas de precios. Diversos factores alimentan esta situación, como la proliferación de viviendas turísticas, restricciones en los alquileres y un aumento de la demanda por parte de grandes fondos internacionales, que ven en la vivienda una vía rápida para obtener rentabilidades superiores a las ofertas financieras. La incertidumbre se cierne sobre un mercado al límite, mientras se dibuja una urgencia por equilibrar oferta y demanda en favor de la asequibilidad.
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