Indignación es el sentimiento predominante en el CAB Villarrobledo tras una polémica sanción del Comité de Competición de la Federación de Balonmano de Castilla-La Mancha. Durante un partido del pasado fin de semana contra el Deportivo Retamar de Pedro Muñoz, el jugador del Villarrobledo, Julio Piedrahita, fue insultado con un comentario racista por Juan José Ruiz Fernández, del equipo contrario. En respuesta, Piedrahita replicó con otro insulto. El árbitro, testigo del enfrentamiento, decidió expulsar a ambos jugadores. Sin embargo, la controversia surge cuando las sanciones igualan ambas ofensas, castigando a ambos deportistas con un partido de suspensión.
El club villarrobledense expresa su frustración en un comunicado, criticando que se considere igual la respuesta a un insulto racista que el propio acto racista. «Equiparar una reacción ante una ofensa racista con el acto de racismo en sí mismo sienta un precedente peligroso», afirman. Además, manifiestan su descontento ante la falta de apoyo y contacto de entidades deportivas y federativas para abordar el impacto emocional sobre Piedrahita, un joven de 18 años valorado en el equipo. La directiva informa que los servicios jurídicos están explorando acciones para proteger los derechos y el honor de su jugador, subrayando que, a pesar de las campañas contra el racismo, aún queda mucho por hacer.
Leer noticia completa en La Tribuna de Albacete.
