El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, inauguró este sábado dos proyectos de transformación de regadío en Alcadozo y Pozohondo, con una inversión total de 8,2 millones de euros, de los cuales 6,7 millones provienen de apoyo público. Estas iniciativas beneficiarán a más de 900 hectáreas, mejorando las condiciones agrícolas y económicas de la región. Acompañaron a García-Page diversas autoridades, incluidos los alcaldes locales y el consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Julián Martínez Lizán, quien destacó que estos proyectos representan un avance crucial en el ámbito agronómico y social, fomentando el relevo generacional y la estabilización de la población rural.
Los nuevos sistemas de regadío adoptan tecnologías avanzadas enfocadas en la eficiencia hídrica y energías renovables, consolidando a Castilla-La Mancha como un referente en manejo sostenible del agua. Según Martínez Lizán, la región sigue comprometida con una gestión equitativa de este recurso, especialmente en la Cuenca del Segura. Los proyectos responden a una convocatoria del gobierno regional destinada a optimizar el uso del agua con innovaciones como instalaciones fotovoltaicas y redes de tuberías eficientes. En respuesta a críticas del Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura, el consejero afirmó que la comunidad está cansada de incumplimientos legales y defendió el derecho de sus agricultores a acceder al agua para el riego, igual que en otras regiones de España.
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