Irán ha anunciado su intención de tomar medidas «recíprocas» tras la reciente resolución adoptada por la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que condena su falta de cooperación y requiere un informe detallado sobre sus actividades nucleares. Entre las acciones prometidas por Teherán se encuentra la instalación de nuevas centrifugadoras avanzadas para enriquecer uranio. La República Islámica ha calificado la resolución, impulsada por Alemania, Francia y Reino Unido con el apoyo de Estados Unidos, como una medida «destructiva» y ha expresado su desencanto por la falta de un «clima constructivo» tras la reciente visita del director del OIEA, Rafael Grossi.
El objetivo de la resolución busca presionar a Irán para que cumpla con sus compromisos nucleares, tras el colapso del acuerdo de 2015 que limitaba su programa a cambio del levantamiento de sanciones. Desde que Estados Unidos se retiró del acuerdo y volvió a imponer sanciones en 2018, Irán ha incrementado su enriquecimiento de uranio, acumulando 182,3 kilos de material enriquecido al 60%, cerca del nivel necesario para fines militares. Aunque el OIEA reportó una leve desaceleración en la producción, la situación sigue generando preocupaciones, ya que Irán es el único país no poseedor de armas nucleares que lleva a cabo este tipo de enriquecimiento.
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