Las autoridades iraníes han restablecido la operativa de su espacio aéreo tras un cierre temporal de cinco horas, periodo en el que los vuelos hacia y desde Irán se vieron obligados a cancelar, desviar o retrasar sus itinerarios. La medida surgió en un ambiente de tensión creciente ante las amenazas de Estados Unidos de lanzar un ataque, condicionando a Irán a detener las muertes durante las protestas antigubernamentales. Durante el cierre, solo se permitió que vuelos internacionales con permisos específicos pudieran despegar o aterrizar en territorio iraní, según datos de FlightRadar24.
Paralelamente, las embajadas estadounidenses en el Golfo Pérsico han incrementado las alertas de seguridad. En Qatar, la Embajada recomendó a sus ciudadanos limitar viajes no esenciales a bases aéreas, y en Kuwait se prohibieron desplazamientos del personal a varias instalaciones militares. La tensión es palpable también en Israel, donde la embajada norteamericana ha advertido a sus ciudadanos sobre los riesgos al viajar, atribuyendo a Irán acusaciones contra Israel de fomentar disturbios. En línea con Washington, España, Italia y el Reino Unido han instado a sus ciudadanos a abandonar Irán, con Londres cerrando temporalmente su embajada y retirando a su personal.
Leer noticia completa en La Tribuna de Albacete.
