Los documentos recientemente desclasificados por el Ministerio de Defensa han arrojado nueva luz sobre el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 en España. Estos archivos incluyen referencias a presuntas reuniones confidenciales del rey Juan Carlos I con algunos de los principales implicados en la asonada, así como detalles sobre el papel desempeñado por miembros del CESID. Según un informe del CESID de febrero de 1982, en ciertos círculos militares se asumía la existencia de «entrevistas confidenciales» del monarca con militares procesados, especialmente con el teniente general Jaime Milans del Bosch, quien exigía que estos encuentros se realizaran directamente con el rey para proteger a la Corona de cualquier daño. Además, se menciona que alguien influyente de la Casa Real se habría reunido con el general Alfonso Armada antes del juicio.
La documentación también da cuenta de la participación activa de seis miembros de la Agrupación Operativa de Misiones Especiales (AOME) del CESID, quienes habrían estado al tanto del golpe y planificado acciones de apoyo operativo. A pesar de haber intentado encubrir su participación, se consiguieron indicios que apuntan a su involucramiento. Asimismo, se documentaron sus movimientos durante el asalto al Congreso, como la disposición de medios de comunicación y vehículos al servicio del grupo golpista. También se incluyen transcripciones de conversaciones telefónicas mantenidas durante la noche del intento, destacando las órdenes dadas a los militares que tomaron la sede de Televisión Española, quienes recibieron instrucciones de disparar «el primer tiro al aire y el segundo a dar». La difusión de estos documentos proporciona una narrativa más compleja de los eventos, con detalles inéditos sobre la coordinación y las decisiones de las altas esferas militares y políticas durante esos días críticos.
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