La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) está avanzando en las pesquisas relacionadas con el trágico accidente ferroviario en Adamuz, Córdoba, que ha cobrado la vida de cuarenta personas. En su primer análisis, la comisión ha anunciado que se investigarán en laboratorio los carriles donde inició el descarrilamiento y se examinará a fondo la rodadura del tren Iryo. Además, han comenzado la extracción de datos de los registradores jurídicos de ambos trenes implicados. El Ministerio de Transportes informó que se han movilizado dos investigadores adicionales de la CIAF desde Madrid para colaborar, mientras se sigue coordinando con las autoridades judiciales y ferroviarias para asegurar la custodia de los elementos clave.
El siniestro ocurrió el 18 de enero cuando, a las 19:45, el tren Iryo 6189, que iba de Málaga a Madrid, descarriló, impactando brutalmente con un tren Renfe Alvia que viajaba en dirección opuesta. Ambos trenes circulaban a alta velocidad, cerca de los 200 km/h. Un equipo de la CIAF llegó al lugar del accidente esa noche para iniciar las inspecciones necesarias. Las investigaciones prosiguen con la infraestructura ferroviaria bajo minucioso escrutinio y con todas las opciones sobre las causas del accidente aún abiertas. La CIAF tiene un año para publicar su informe final, mientras que las personas afectadas pueden seguir los avances a través de la web oficial de la comisión.
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