La Fiscalía de Estados Unidos ha decidido solicitar la pena de muerte para Luigi Mangione, arrestado como el principal sospechoso del asesinato a tiros de Brian Thompson, consejero delegado de UnitedHealthcare, en el centro de Nueva York el pasado diciembre. La fiscal general, Pamela Bondi, anunció que esta medida se debe a la naturaleza «previamente planeada y a sangre fría» del crimen, que desencadenó un impacto significativo en el país. A pesar de los cargos en su contra, Mangione se ha declarado inocente.
El Departamento de Justicia ha calificado el ataque como un «acto de violencia política», destacando el grave peligro que supuso para los transeúntes en Manhattan durante el incidente. Esta decisión de la Fiscalía se alinea con los esfuerzos del presidente Donald Trump para combatir la delincuencia, además de reflejar la intención de Bondi de acabar con la moratoria existente sobre la pena de muerte en el país. La solicitud para aplicar la pena capital se enmarca en un contexto de creciente preocupación por la seguridad en las ciudades estadounidenses.
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