Durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, el presidente francés Emmanuel Macron planteó la necesidad urgente de fortalecer a Europa como una potencia geopolítica más independiente y robusta. En su discurso, resaltó la importancia de que Europa desarrolle activamente sus capacidades de defensa, especialmente en el contexto de las negociaciones con Rusia sobre el conflicto en Ucrania. Macron rechazó las críticas a Europa, calificándola como una «construcción envejecida» y abogó por una renovación estratégica que impulse la innovación y mejore la autoestima del continente. Destacó la necesidad de que los europeos definan las reglas de coexistencia con Rusia y mantengan una clara comunicación con el país, enfatizando que Europa debe liderar la construcción de su propia arquitectura de seguridad post-conflicto.
Por su parte, el canciller alemán Friedrich Merz apoyó la visión de una Europa más autónoma, instando a reducir la dependencia de Estados Unidos y sugiriendo la creación de un pilar europeo autosostenible dentro de una renovada asociación transatlántica. Aunque abogó por fortalecer los vínculos internos de Europa, Merz no cree que el continente deba romper con su aliado estadounidense. En paralelo, el primer ministro británico, Keir Starmer, se unió a Macron y Merz en una reunión trilateral, donde reiteraron su compromiso con la defensa y seguridad colectiva, subrayando la necesidad de un paso decisivo hacia una mayor responsabilidad europea. Según un comunicado del gobierno británico, los tres líderes coincidieron en la importancia de compartir responsabilidades dentro de la alianza euroatlántica, reafirmando así el compromiso de Europa con su propio fortalecimiento.
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