En Madrid, más de un millar de personas se han congregado frente al Ministerio de Transportes en una protesta liderada por grupos de ultraderecha, en respuesta al reciente accidente ferroviario en Urda, Toledo, que resultó en al menos 68 muertes. La manifestación, convocada por partidos como Falange y otros grupos afines, se tornó violenta cuando los asistentes chocaron contra las fuerzas policiales, quienes recurrieron al gas lacrimógeno para dispersar a la multitud. Las coreografías de la protesta incluyeron cánticos con tintes fascistas y críticas al Gobierno de Pedro Sánchez, centrándose en el ministro de Transportes, Óscar Puente, a quien responsabilizan de la gestión ferroviaria que ha visto dos accidentes mortales en el mismo tramo en menos de un año.
La presencia policial fue determinante para controlar los episodios violentos que estallaron tras las provocaciones de algunos manifestantes, quienes lanzaron bengalas y otros objetos. Los convocantes han hecho uso de las redes sociales para difundir el encuentro, utilizando lemas como «Todos a la calle» y «Criminales», señalando al actual gobierno. La atmósfera se intensificó al converger más manifestantes provenientes de una manifestación previa del sindicato Solidaridad, afín a Vox. Durante las dos horas de protesta, se escucharon amenazas directas al Gobierno, así como consignas en contra de inmigrantes y periodistas, mientras los participantes exhibían banderas de España, de Falange y algunas franquistas, en conjunto con vestimenta que portaba mensajes de ideología extrema.
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