La vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, compareció este martes en el Senado para desmentir categóricamente acusaciones sobre reuniones con el empresario investigado por corrupción, Víctor de Aldama. Durante su intervención en la comisión de investigación del caso Koldo, Montero enfatizó que «es radicalmente falso» que se haya reunido con De Aldama, ya sea en persona o de forma virtual, y añadió que «no se puede demostrar lo que no ha ocurrido». Las preguntas de los senadores, que incluyeron a miembros de Vox, ERC, PSOE y PP, generaron un ambiente tenso, especialmente en el intercambio con el senador del PP, Gerardo Camps, quien la cuestionó por supuestas irregularidades sin que Montero pudiera mantener orden en la sala.
En la misma sesión, Montero defendió la honorabilidad de su director de gabinete y del secretario de organización del PSOE, ante acusaciones de sobornos. La vicepresidenta criticó la credibilidad de la declaración de De Aldama, quien, según ella, busca culpar a personas inocentes. También se pronunció sobre su relación con el exministro José Luis Ábalos, describiéndola como «de compañeros» y descartando cualquier conexión con la trama de corrupción hasta que se hizo pública en febrero. Montero concluyó que el papel de la ministra de Hacienda implica no tener acceso a información de inspecciones fiscales, lo que según ella refuerza su argumentación de ignorancia sobre las indagaciones.
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