La ciudad de Albacete vivió una jornada histórica tras el triunfo del equipo local sobre el Real Madrid, y desde entonces, la expectativa por enfrentar al F.C. Barcelona en los cuartos de final de la Copa del Rey era palpable en cada rincón. Conversaciones en bares y reuniones informales giraban en torno al esperado encuentro, evocando el recuerdo del célebre 0-1 en el Nou Camp en la temporada 1994-1995. El entusiasmo desbordó al recibir al equipo en el estadio Carlos Belmonte, donde miles de seguidores, ataviados con los colores del Albacete, expresaron su apoyo con gritos y bengalas, clara muestra de que la ilusión por vencer a otro gigante del fútbol español seguía viva.
Desde primera hora del día, la llegada del F.C. Barcelona a Albacete no pasó desapercibida. Centenares de seguidores se congregaron para recibir al equipo catalán, cuyos jugadores, como Robert Lewandowski y Frenkie de Jong, interactuaron con los aficionados locales. Mientras tanto, en la ciudad, las calles se inundaron de seguidores del Albacete Balompié ansiosos por el enfrentamiento. A pesar de las recomendaciones, las largas filas se formaron en torno al Carlos Belmonte, donde el ambiente era electrizante. En el estadio, completamente abarrotado, la atmósfera era de unidad y esperanza, símbolo de la lucha de David contra Goliat, con el Albacete soñando con otra gesta memorable en la Copa del Rey.
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