La plaza de toros de Ciudad Real fue testigo de una tarde cargada de emociones, donde la juventud y la veteranía se dieron cita para escribir un capítulo más en la historia del toreo. Samuel Navalón, un joven matador de Ayora que se formó en Albacete, volvió a demostrar su valía al salir por la puerta grande tras cortar tres orejas. Navalón, quien ha conquistado este reconocimiento durante tres años consecutivos en esta misma plaza, mostró temple y determinación frente a sus adversarios. En una faena que combinó valentía y talento, especialmente con el sexto toro de la tarde, el joven torero supo conectar con el público, que recompensó su entrega a pesar de algunas imprecisiones con el acero.
En contraste, la tarde también estuvo marcada por el adiós de Víctor Puerto, un torero que cerraba su carrera tras 32 años desde su alternativa, justamente en esta plaza. Las emociones estuvieron a flor de piel, especialmente cuando el primer toro de su festejo se lesionó, generando un momento de frustración entre el público. Sin embargo, Puerto demostró su veteranía y maestría en su segundo toro, Garrafón, extrayendo muletazos de calidad a pesar de las limitaciones del astado. Los aficionados, reconociendo su trayectoria inigualable, le otorgaron dos orejas en un gesto de cariño y respeto hacia el diestro que tanto ha contribuido al toreo. Por otro lado, Daniel Luque completó la terna con una faena sobria y técnica al segundo toro del cartel, logrando un trofeo que le valió para salir a hombros junto a los otros protagonistas de esta emotiva jornada taurina.
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