El regreso de Pecos a Albacete se convirtió en un evento memorable, resonando con un público nostálgico que no dudo en corear sus grandes éxitos. Tras un inicio algo frío, la energía se fue incrementando gradualmente gracias a la palpable conexión entre los artistas, Pedro y Javier, y sus seguidores. Los vestigios de su juventud vibraban en cada acorde, evocando recuerdos de adolescencia entre los asistentes, quienes llenaron las gradas y el ruedo de la Plaza de Toros.
A pesar de las limitaciones del recinto, donde la comodidad y la seguridad a menudo se ven comprometidas, el entusiasmo del público fue innegable. Esta experiencia se enmarca dentro de un contexto más amplio: los festivales en Albacete están en pleno crecimiento, con un calendario repleto de artistas como Maka y Ana Belén, seguidos de Camilo y Leiva en la cercanía de la Feria. La ciudad parece estar convirtiéndose en un foco vibrante de actividades musicales, celebrando la conexión emocional que la música puede brindar.
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