En el cierre del año 2025, el campo albaceteño enfrenta una persistente sequía que sigue siendo una amenaza latente en la región. A pesar de las lluvias esporádicas que trataron de aliviar la situación durante diciembre, la precipitación acumulada sigue siendo alarmantemente baja, con valores entre un 50% y un 25% menos de lo habitual en el primer trimestre del año hidrológico. Algunas lluvias lograron sobresalir, como en Férez con 53,2 milímetros, pero en general, la humedad del suelo permanece crítica, alcanzando solo un 40% de su capacidad máxima.
Los embalses reflejan de manera contundente la crisis hídrica. Mientras los del Júcar muestran niveles relativamente aceptables, los grandes pantanos del Alto Segura revelan cifras preocupantes: la Fuensanta y el Cenajo se encuentran alarmantemente bajos, con solo 15% y 20% de su capacidad, respectivamente. La borrasca Francis, prevista para el próximo fin de semana, se presenta como una posibilidad crucial para mejorar el panorama de 2026, especialmente para los campos de secano de Albacete. Sin embargo, la región se mantiene en alerta según los informes de sequía, con varios puntos de control en niveles de alerta y prealerta.
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