La Asociación Española de Guardias Civiles ha lanzado una contundente denuncia sobre la preocupante reducción de efectivos en Castilla-La Mancha, a pesar del alarmante aumento de delitos en la región. Actualmente, se estima un déficit de más de 400 agentes, lo que ha dejado a numerosas poblaciones desprotegidas y en situaciones de vulnerabilidad. El alcalde de Casasimarro, Óscar Pinar, ha reclamado más presencia de la Guardia Civil en su localidad, que recientemente ha sido escenario de una ola de robos. Este clamor resuena con las exigencias que la AEGC lleva años planteando al Ministerio del Interior y a los responsables de las comandancias regionales, sin obtener respuesta efectiva.
La situación es particularmente grave en provincias como Cuenca, que enfrenta un faltante de al menos 160 agentes. La escasez de personal ha llevado a que muchas demarcaciones permanezcan sin patrullas durante días, y la falta de recursos se extiende a la dotación de equipos como linternas y material de autodefensa. Mientras que los ciudadanos siguen pagando sus impuestos sin ver mejoras en su seguridad, las condiciones de trabajo de los guardias civiles se deterioran, con vehículos en mal estado y sin la modernización necesaria. Este escenario no solo compromete la eficacia en la lucha contra el crimen, sino que pone en riesgo la integridad de los ciudadanos, quienes se encuentran cada vez más desprotegidos.
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