Bajo el resplandor del atardecer en Barcelona, un adolescente ataviado con una máscara de zorro desafía lo convencional al saltar ágilmente sobre un banco de piedra, capturando la atención de los transeúntes intrigados. No es un simple espectáculo callejero, sino parte de la comunidad therian, un fenómeno social que está ganando presencia en España. Este término, derivado del griego therion, se refiere a personas que se identifican con animales en niveles espirituales o psicológicos. Surgido en la década de los 90, ha cobrado fuerza con el auge de redes sociales como TikTok e Instagram, donde jóvenes comparten sus experiencias al adoptar movimientos y apariencias de diversas criaturas, desafiando las normas tradicionales de identidad humana.
Uno de estos adolescentes es Fin, un joven de 17 años de Sant Feliu de Llobregat, que se identifica con un lobo gris albino y lleva una máscara, orejas y cola como símbolos de su conexión animal. Aunque su apariencia genera curiosidad y a veces burla, para Fin, esta identidad es una expresión personal y espiritual. Sin embargo, el fenómeno no está exento de controversia. La psicóloga Claudia Rossy subraya que mientras la pertenencia a esta comunidad no afecte su funcionalidad, no debería ser motivo de preocupación. Sin embargo, alerta sobre la importancia de mantener un equilibrio con la realidad humana, especialmente durante la adolescencia, una etapa crucial para el desarrollo de la identidad. En países como México, Uruguay y Argentina, esta subcultura está en pleno auge, mientras en España los therians aún buscan su espacio y comprensión social.
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