En un devastador accidente ocurrido en Adamuz, Córdoba, al menos 21 personas han perdido la vida y decenas han resultado gravemente heridas cuando un tren de alta velocidad descarriló y chocó contra otro que circulaba en dirección opuesta. El tren Iryo, con 317 pasajeros a bordo y que había salido de Málaga, descarriló cerca de las 19:39 horas, invadiendo la vía contigua justo cuando un convoy de Renfe se aproximaba. Esta colisión ha sido calificada como «terrible» por el ministro de Transportes, enfatizando la dificultad de explicar cómo, pese a contar con trenes e infraestructuras renovadas, pudo ocurrir un suceso de tal magnitud. La Junta de Andalucía activó inmediatamente el Plan Territorial de Emergencias de Protección Civil, movilizando un gran despliegue de efectivos y recursos para la atención de las víctimas.
A medida que se extendía la noticia, familiares de los pasajeros se congregaron en estaciones ferroviarias, desesperados por obtener información de sus allegados. En puntos clave, como Atocha, Córdoba, Sevilla y Málaga, se habilitaron espacios para alojar a los pasajeros que no pudieron continuar su viaje, junto a servicios de atención psicológica. Autoridades como el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y diversos líderes políticos han expresado su pesar y solidaridad a las víctimas y sus familias a través de mensajes en redes sociales. La circulación entre Madrid y las principales ciudades andaluzas ha sido suspendida temporalmente, mientras continúan los trabajos de rescate y se investigan las causas del accidente.
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