El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha planteado la posibilidad de dejar la seguridad del estrecho de Ormuz en manos de sus aliados, una vez concluida la ofensiva conjunta de Washington y Tel Aviv contra Irán. Esta decisión surge en medio de críticas hacia los países europeos y de la OTAN por no apoyar los ataques liderados por Estados Unidos. Trump, en su estilo habitual, usó sus redes sociales para expresar su escepticismo sobre las responsabilidades que asumen ciertos aliados y sugirió que esta estrategia podría sacudir su inacción, destacando que Washington no depende de su colaboración.
La creciente tensión en Oriente Próximo se ha intensificado con los recientes ataques reivindicados por la Guardia Revolucionaria de Irán contra buques en Ormuz y objetivos israelíes y estadounidenses. El conflicto ha resultado en un elevado número de víctimas, con cifras oficiales de Irán que superan los 1.200 muertos, aunque estimaciones de organizaciones como Human Rights Activists in Iran, basada en Estados Unidos, sitúan el número de fallecidos en más de 3.000. La situación humanitaria se agrava mientras el mundo observa con preocupación el desenlace de estas operaciones militares y su impacto en la estabilidad regional y el comercio internacional.
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