En un evento vibrante y repleto de alegría, las calles se llenaron del entusiasmo contagioso de los más pequeños, quienes desfilaron por la ciudad, dejando a su paso una estela de color y sonrisas. Acompañados por dos charangas que no dejaron de animar con sus melodías, los niños se convirtieron en las estrellas de un espectáculo que ya se reconoce como uno de los más bellos de España. La comunidad se unió en este día especial, demostrando una vez más que la magia no necesita grandes números, sino el corazón comprometido de cada participante.
Este desfile singular no solo capturó la atención de los presentes, sino que también reafirmó el poder de la música y la simplicidad para transformar momentos cotidianos en experiencias memorables. Las charangas, a pesar de ser pocas en número, lograron dotar el encuentro de una armonía única, haciendo que cada paso del recorrido resonara con un espíritu festivo y entrañable. Mientras los niños avanzaban, los espectadores no podían evitar dejarse llevar por el entusiasmo, creando así un ambiente cálido que celebró la pureza y la alegría de la infancia.
Leer noticia completa en La Tribuna de Albacete.

