Tras diez días de música, color y tradición, el Carnaval de Villarrobledo culminó con el siempre esperado concurso de gachas, un evento que destaca por fusionar sabor y cultura. La Plaza Ramón y Cajal fue el escenario perfecto, donde el humo de las lumbres y la calidez de una gran carpa instalada por el Ayuntamiento dieron vida a un ambiente único y festivo para despedir las celebraciones. Las peñas, con entusiasmo contagioso, hicieron del cierre del carnaval un encuentro masivo alrededor de la emblemática sartén de tres patas, símbolo de la cocina tradicional manchega.
Con cada edición, el concurso de gachas suma seguidores que compiten por elaborar las recetas más suculentas, manteniendo viva la esencia gastronómica de la región. Para muchos asistentes, estas gachas son el auténtico manjar dominical después del extenso programa de actividades del Carnaval. La tradición se renueva año tras año y deja en Villarrobledo no solo el recuerdo de un Carnaval entregado y vibrante, sino también la promesa de volver a saborear juntos este ritual culinario que fortalece la identidad local.
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