El reciente ataque masivo de Rusia sobre Ucrania, días antes del cuarto aniversario de la invasión de 2022, ha dejado a su paso una estela devastadora. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, detalló que el bombardeo incluyó más de 25 misiles y cerca de 400 drones, los cuales afectaron a doce regiones, provocando daños significativos en la infraestructura de energía, especialmente en Odesa, donde decenas de miles de personas se han quedado sin calefacción ni agua. A través de sus redes sociales, Zelenski destacó la necesidad de que Moscú asuma la responsabilidad por los ataques y solicitó a los aliados internacionales sanciones contundentes y apoyo rápido para fortalecer la defensa aérea del país.
La empresa energética DTEK calificó los daños en la infraestructura de Odesa como «increíblemente graves» y admitió que las reparaciones tomarán tiempo considerable debido al impacto devastador del ataque. Mientras tanto, las fuerzas ucranianas lograron interceptar la mayoría de los drones y misiles, aunque cuatro misiles balísticos y 18 drones impactaron, causando daños en diversas localizaciones. En reacción, las autoridades rusas informaron de la destrucción de 151 drones ucranianos en diferentes áreas, reiterando la intensificación de esta confrontación. Con el telón de fondo de negociaciones en Ginebra, el ministro de Exteriores de Ucrania subrayó que la presión y las sanciones son vitales para obligar a Rusia a tomar en serio los esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto.
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